
Como salidas de una película de espías o de ciencia-ficción las nuevas tecnologías de identificación por medio de sistemas biométricos se perfilan como la futura llave que nos abrirá todas las puertas. El santo y seña del siglo XXI será nuestro propio cuerpo, nuestras características físicas, únicas y distintas de las de cualquier otro ser humano. Pronto la identificación por huellas dactilares, geografía de la mano, reconocimiento facial, del iris o de la voz se convertirán en los nuevos passwords de entrada a múltiples sistemas, desde el acceso a cuentas bancarias, vehículos, áreas laborales y archivos informáticos hasta, ¿por qué no?, a nuestra propia vivienda.
Las empresas que se dedican a crear nuevos sistemas de seguridad, y ya han creado fórmulas tan avanzadas como el reconocimiento del iris o de la voz, aunque por el momento ninguna de ellas se ha extendido de manera masiva.
Ahora, se presenta otra tecnología que pretende poner fin a este tipo de estafas bancarias, con un sistema de reconocimiento biométrico de la huella dactilar. Está por ver si finalmente se implantará o se quedará en el camino, como muchas otras iniciativas.
Con este nuevo proyecto, pretende solventar el problema de seguridad que conlleva utilizar la tradicional tarjeta de crédito o débito, que, o puede perderse o ser robada o falsificada.
Las empresas que se dedican a crear nuevos sistemas de seguridad, y ya han creado fórmulas tan avanzadas como el reconocimiento del iris o de la voz, aunque por el momento ninguna de ellas se ha extendido de manera masiva.
Ahora, se presenta otra tecnología que pretende poner fin a este tipo de estafas bancarias, con un sistema de reconocimiento biométrico de la huella dactilar. Está por ver si finalmente se implantará o se quedará en el camino, como muchas otras iniciativas.
Con este nuevo proyecto, pretende solventar el problema de seguridad que conlleva utilizar la tradicional tarjeta de crédito o débito, que, o puede perderse o ser robada o falsificada.
